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La Guerra Del Acre

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La República En El Siglo XIX

El explorador y empresario norteamericano George Church posa con nativos de la región amazónica. Entre 1868 y 1880 propuso construir el ferrocarril Madera-Mamoré con un empéstito que endeudadó a Bolivia.







Nicolás Suárez organizó la "Columna Porvenir" en la Guerra del Acre. La firma "Suárez Hermanos" estableció su cuartel general en Cachuela Esperanza. Fue "el nervio central de un gran imperio económico que jamás han conocido las tierras dbajas de Bolivia" (Fifer,1976).







Mapa que muestra el desarrollo de la acciones bélicas durante la guerra del Acre que envolvió a Bolivia y Brasil.







Las cachuelas fueron los principales obstáculos para la navegación fluvial.







Un territorio sin nombre
Desde los primeros tiempos de la conquista la Amazona fue percibida como una enorme frontera, como un espacio de contactos y de limites siempre imprecisos y cambiantes entre los dos estados coloniales de la América del sur: España y Portugal. Solo en los últimos años del periodo colonial fueron demarcadas las posesiones de ambos estados, al menos de manera formal, con el tratado de Ildefonso (1777). Se intento superar así la controvertida pugna generada por el tratado de Tardecillas (1994). El nuevo tratado dibujo, por así decirlo, el primer perfil de los territorios del norte de Charcas, que Bolivia heredaría al constituirse como republica.

En los viejos mapas coloniales y en muchos de los bolivianos del siglo pasado, aparece un enorme territorio al norte de las llanuras de Mojos, aproximadamente desde el paralelo 12, que se extiende hasta la línea citada del tratado de San Ildefonso, en el paralelo 7, muy cerca del río Amazonas. Por el este sus limites son los ríos Memoré, y Madera y por el este, de manera vaga, el Perú.

Formalmente, este espacio el territorio boliviano durante sus primeras décadas de vida. Se trataba de una importante porción de la amazonía profunda, de bosques exuberantes y ecosistemas frágiles, atravesando por grandes ríos tributarios todos del amazonas, estaba poblado por varios pueblos indígenas, sus habitantes originarios, cuyas antiguas practicas culturales les permitían un equilibrado aprovechamiento de los recursos naturales de su hábitat. Por siglos estos pueblos pudieron evitar el contacto de las poblaciones vecinas de los estados coloniales, manteniendo y desarrollando sus costumbres, sociedades y territorios.

En épocas de los incas. Túpac Yupanqui intento acceder sin éxito a estas regiones descendiendo por el Amaru Mayo (el actual madre de dios). También el los primeros años de la colonia, algunos conquistadores intentaros aproximarse a el en búsqueda del Dorado del soñado país, de la canela. Pero fueron intentos esporádicos que normalmente terminaban ahogados en la misma floresta, en general constituyo un espacio “vacío” remoto y marginal en la orbita de la influencia política y económica de los estados español y portugués primero, y boliviano, brasileño y peruano, hasta la mitad del siglo XIX.

En 1867 Melgarejo firmo un controvertido tratado con el Brasil que establecía una línea de frontera que, naciendo de la confluencia de los ríos Beni y Mamoré, se extendería por línea oblicua hasta entonces la desconocida naciente del Yávari. Fue un primer intento por definir la frontera boliviana del norte, aunque con la consiguiente perdida para Bolivia del territorio original, estimada en mas de 250000 kilómetros cuadrados.

En los años posteriores, varias comisiones binacionales de limites trabajaron tratando de fijar esta línea. Los trabajos de campo, en los que intervino ya el después presidente de la republica durante los conflictos, el general José Manuel Pando, no siempre coincidían con los debates diplomáticos entre los estados. Luego de algunos intentos se logro en 1987 fijar con cierta conformidad la llamada línea Cunha-Gómez. Por entonces, este ya reducido espacio adquirió finalmente un nombre: se llamo el territorio del Acre.

La ocupación boliviana
Durante la colonia. La corona española, a través de la Audiencia de Charcas, se preocupo por proteger y consolidar sus posiciones limítrofes con los portugueses en Brasil. Sus dilatadas fronteras por el este y el norte no eran sin embargo de su principal interés, centrado como estaba en la explotación de las minas andinas y el mercado regional de Potosí.

De manera relativamente tardía estableció las misiones de Mojos y Chiquitos confiadas a las compañías de Jesús. Ambas cumplieron sus propósitos de resistir los embates portugueses dentro de sus jurisdicciones y, aunque constituían espacios marginales y en mas de un sentido diferenciados del resto de la audiencia, integraban el espacio regional del mercado de Potosí y pertenecían plenamente a los dominios políticos y territoriales de Charcas.

La misión de Mojos se desarrollo en las llanuras de este mismo nombre y se extendió por el norte, como se a señalado, hasta aproximadamente el paralelo 12. Santa Ana de Yacuma fue la misión mas norteña de este conjunto de misional. Sobre la base de esta provincia colonial de Mojos se creo ya entrada la republica (en 1842)el departamento del Beni, cuyos limites mantuvieron, por los primeros años de su creación, el mismo carácter nominal de periodo colonial.

Después de los jesuitas, misioneros franciscanos avanzaron también hacia el norte por la región de Caupolicán y el rió Beni, alcanzando a fundar la misión de Cavinas, también en las proximidades del paralelo 12.

En 1846 el ingeniero Agustín Palacios exploró el curso bajo del Mamoré y las cachuelas del madera, en lo que constituye la primera exploración boliviana sobre los territorios del norte. Su viaje inauguró en modesto y dificultoso flujo comercial entre el Beni y el Amazonas que eventualmente alcanzaba el puerto de Pará en la desembocadura de este río en el océano.

Es el aprovechamiento de la goma y de su comercialización en los mercados europeos el acontecimiento que realmente inicio el proceso de avance y conquista de los espacios del norte boliviano, constituyendo el entramado histórico dentro del cual se desarrollan los conflictos acreanos.

La goma atrajo a aventureros inversionistas cruceños y andinos, que a su ves llevaron consigo en calidad de enganchado”, indígenas de las misiones de mojos y chiquitos, patrones y siringueros ocupados paulatinamente en el espacio del norte y tras ellos, marcho el estado. Entre todos desalojaron, cuando no exterminaron, a los pueblos indígenas originarios del norte.

Los comienzos fueron difíciles. Hasta 1880 no se conocía el curso bajo del rió Beni, y los primeros establecimientos gomeros estaban establecidos precisamente en su curso medio, en la altura de Reyes. Desde hay se hicieron los primeros envíos de goma boliviana a ultramar, por la vía de amazonas, siguiendo una penosa ruta a través de las pampas, en carretones de bueyes, para comunicar el rió Beni con el Yacuma, y desde hay bajar el Mamore y el Madera, tramos en los que además se debían enfrentar a las dificultosas cachuelas.

En octubre de 1880 un aventurero americano descubrió Cachuela Esperanza y confirmo la confluencia del rió Beni con el Mamoré. Las ventajas de estas nuevas rutas fueron inmediatas. Nicolás Suárez, que posteriormente seria el mas importante empresario boliviano de la región, tomo posesión de la dicha cachuela, controlando desde ella el flujo comercial de la goma boliviana hacia el amazonas.

Inmediatamente después de Suárez, otros empresarios descendieron por los ríos y poblaron sus orillas con las llamadas “barracas gomeras” hasta fines del siglo, docenas de estas, junta a “establecimientos” mejor montados de los empresarios importantes, se habían expandido por los ríos Madre de Dios, Orton, Tahuamanu, Manuripi. En los últimos años del siglo XIX, los mas atrevidos llegaban con sus barracas al ríos Abuná y finalmente al Acre, sonde Suárez compro a un pionero la Barraca “bahía” (actualmente la cuidad de Cobija) para aprovechar sus ricas entradas.

El estado llego a consecuencia de esta ocupación, de madera lenta y frágil. Primero fueron las aduanas. La villa Bela creada en 1883 que, al cabo de pocos años comenzó a producir ingresos inesperados para el tesoro boliviano. Luego, con sede en Riberalta, se creo la delegación de colonias.

En enero de 1899 se fundo la aduana de Puerto Alonso, en homenaje al último de los presidentes conservadores. Estaba situada sobre el rió Purus, frente a la población brasileña de Caqueta, justo debajo del limite de la nueva línea de fronteras Cunha-Gomez Con el Brasil, y bastante mas al norte de las barracas bolivianas, los fundadores del puerto Alonso y sus primeras autoridades llegaban allí por la ruta Manaos.

La aduana de puerto Alonso, por sus crecientes recaudaciones y la afectación de intereses que produjo en la región y en Manaos, se construyó en el epicentro de los conflictos del acre y el punto mas al norte que Bolivia pudo ocupar.

La ocupación brasileña
A diferencia de los españoles, desde tempranas épocas el Portugal ejerció un control económico y comercial en la desembocadura del rió Amazonas, desde el puerto de Pará, con el tiempo este constituiría en un núcleo económico, político y regional de importancia.

Para mediados del siglo XVIII la presencia portuguesa a trabes de “bandeirantes” misioneros y colonizadores, ya habían delimitado una suerte de fronteras de ipso a lo largo de los ríos madera y Mamoré, que sin estar respaldada por norma internacional alguna, constituyo el claro limite con las misiones de mojos. Esta presencia fue posteriormente reforzada con la construcción de fortines, algunos verdaderas fortalezas como la del príncipe de Beira construido un año antes de la firma del tratado de San Ildefonso sobre el rió Iténez. Estos tratados consolido legalmente estos avances y el dominio territorial portugués sobre esta regiones.

De este modo, el aprovechamiento de diferentes recursos forestales ya era importante en el Amazonas mucho antes de la emergencia de la goma, pero evidentemente el comercio de la goma dio un impulso económico sin precedentes a le región.

El aprovechamiento de la goma fue iniciada por los brasileños, quienes desarrollaban las distintas formas y técnicas de su industrialización, las modalidades de ocupación del espacio en relación a la recolección de la goma, las condiciones de navegabilidad del rió Amazonas, el establecimiento de mercados y los financiamientos. En una palabra, el idioma del trabajo gomero fue el portugués: palabra como”siringuero”, “estrada”, “tichela”, “machadiño”, etc. Fueron parte del lenguaje de la selva, incluso para lo pobladores bolivianos.

El conflicto del acre
Los principales acontecimientos del acre tuvieron lugar entre los años 1890 y 1903, esquemáticamente podría decirse que se desarrollo en dos tipos de escenarios, articulados entre si de manera compleja. En ambos tuvieron que desenvolverse los representantes del estado boliviano en condiciones difíciles y desventajosas.

El primero puede ser descrito como el escenario geográfico: el ya reducido territorio geográfico del acre que hemos mencionado, era el espacio comprendido entre el río Madre de Dios en el sur, y la mencionada línea oblicua Cunha-Gomez al norte, sin entrar en la precisiones y modificaciones que esta sufrió en el transcurso de los años.

Sobre este escenario se dio la pugna por la ocupación de espacios entre colonizadores y empresarios bolivianos y brasileños, y allí se dieron las batallas que libro el ejercito boliviano apoyando por contingencia de civiles organizados militarmente, como es el caso de la “columna porvenir”, para sofocar las llamadas “revoluciones autonomistas acreanas”.

Los conflictos del Acre no eran los únicos que enfrentábamos en los primeros años del siglo. En 1900 se produjo la llamada guerra federal que determino el traslado de la sede de gobierno a La Paz y el inicio del gobierno liberal. La economía del estaño terminaba sobreponiéndose a la de la plata en un país volcado totalmente sobre sus territorios andinos. La crisis interna dentro del naciente gobierno liberal era evidente. Internacionalmente, Chile presionaba también a Bolivia en consolidar sus conquistas en el pacífico, y el Perú participaba de las pugnas de las posesiones del territorios amazónicos en las nacientes del Púrus, los conflictos por el territorio del Acre aparecían así urgentes, pero remotos y desconocidos.

Tenemos dicho hasta el año 1899 se havia producido un importante avance de colonizadores brasileños que avían ocupado el área de los ríos Purús y el Acre al sur de la línea de fronteras.

Desde Bolivia, los pioneros habían conseguido establecerse en el Abuná y comenzaban a ocupar el Acre. El estado boliviano no tenia presencia alguno en las región y no podía por tanto ejercer control alguno sobre uno y otros.

Con el propósito de remediar es parte esta situación, en enero de 1899 se creo la aduana de puerto Alonzo. Era un acto legitimo de soberanía, con propósitos eminentemente administrativos. Se trataba de recaudar los derechos de aduanas que al país le correspondía por la explotación de goma que explotaban bolivianos y extranjeros dentro de su territorio. El poco tiempo que pudo funcionar como tal, produjo ingresos interesantes para el fisco. Pero luego puerto Alonso se convirtió en el centro político y militar de los conflictos. Los gomeros y barraqueros brasileños, alentados desde manaos donde se ejercía control del flujo comercial de la goma en el amazonas, sintiéndose afectados en su interés, resistieron el impuesto para posteriormente declarar el “estado independiente del Acre, Purús y Yacú”, liderizados por el colonizador español Luis Gálvez. Se inicio de esta manera la primera llamada revolución del Acre, de carácter supuestamente local y autonomista. Los acreanos se organizaron política y militarmente, ocuparon Puerto Alonso destituyendo violentamente a las autoridades bolivianas.

Para conjurar esta revuelta, se nombro delegado nacional en el Acre y el alto Perú a Andrés S. Muños, que salió de La Paz por la ruta del rió Beni. Poco después, tropas al mando de el vicepresidente de la republica, Lucio Pérez Velasco salieron desde Cochabamba por la ruta del chapare y el ministro de defensa Dr. Ismael Montes encabezo otro contingente por la difícil ruta de Larecaja, eran rivales políticos que competían por prestigio, pero llegados al acre lograron aunar fuerzas y restablecer provisoriamente el orden.

Desde La Paz hasta el Acre las tropas tardaban desde tres hasta cuatro meses de penoso viaje, la mayor parte a pie a trabes de los bosques. Sus avios y pertrechos eran insuficientes dadas las limitaciones económicas del estado. El clima era hostil a los soldados andinos y se lamentaron bajas por enfermedades y agobio, era una lucha en un escenario extraño. Así y todo pudieron enfrentar varis luchas con éxito, recuperando Puerto Alonso y sofocando inicialmente esta primera revolución acreana antes de regresar a La Paz después de un año de campaña.

Mientras en el acre las tropas bolivianas intentaban recuperar el orden el gobierno boliviano iniciaba urgentes gestiones diplomáticas ante el Brasil. El embajador boliviano en Rió de Janeiro solicito en principio ayuda del gobierno brasileño para sofocar ayuda para sofocar la revolución acreana. Pero la republica federativa havia heredado los impulsos expansioncitas del imperio. Y esta revuelta alentaba ya al Brasil a incorporar el acre a su territorio. Bolivia recibió como respuesta una severa nota de la cancillería brasileña en la que, entre otras cosas, se le recordaba que “al soberano le toca defender su soberanía, es su derecho y su deber”.

La chancillería brasileña con creciente agresividad diplomática adujo nuevas interpretaciones al tratado y se establecieron nuevas imposiciones para el naciente del Yaviri y el curso de esta línea.

El resultado de varias marchas y contra marchas devino en que el Brasil declaraba el territorio acreano, al sur del dicha línea, en territorio “en litigio” desconociendo la soberanía e Bolivia sobre el mismo.

Ante la presión brasileña y sintiéndose sin capacidad de ocupar y controlar aquel conflicto y lejano territorio nacional, el gobierno boliviano comenzó a madurar la idea de arrendar el acre a algún consorcio internacional que pudiese hacerse cargo en su nombre de su administración. Era una idea típicamente liberal, gestado por y encomendada por empresarios mineros. Félix Avelio Aramayo, entonces embajador de Londres, Asumió esta iniciativa por encargo del gobierno y luego de prolongadas y controvertidas gestiones logro un acuerdo con el consorcio Anglo Americano que termino de construir el “the bolivian sindicate” el cual debía administrar y recaudar las rentas publicas en el acre por un periodo de 30 años a cambio de recibir el 40% de las rentas recaudadas.

El historiador boliviano Valentín Abecia califica este contrato de administración como “un negocio desgraciado en todos los aspectos”. Desde el inicio se advirtieron dudas en torno a la composición, capacidad y legitimidad del consorcio extranjero. El contrato, como tal también fue observado así como la ausencia de un representante del sindicato en el país.

Las dificultades principalmente vinieron, sin embargo, desde el propio Brasil. La chancillería de ese país y la del Perú reaccionaron airadamente pidiendo explicaciones formales sobre la presencia del “bolivian sindicate” en el acre. El nuevo canciller Brasileño. Barón de Rió Blanco, inicio una vigorosa campaña denunciando este acuerdo señalando que el mismo permitía la presencia de intereses internacionales extraños en la amazona y exigía su inmediata derogación. Al mismo tiempo reiteraba sus intereses en el territorio “en litigio” del Acre, proponiendo al gobierno boliviano diversas proposiciones de canje territorial o la adquisición del mismo.

La posición del gobierno liberal fue debilitándose rápidamente. Propuso sin éxito un arbitraje internacional sobre las posesiones del Acre, al tiempo que intentaba explicar los alcances del acuerdo con el sindicato dudando ya de la pertinencia del mismo.

En el marco de esta delicada situación, las autoridades bolivianas de Puerto Acre el antiguo Puerto Alonso incrementaron los impuestos de aduana. Esta circunstancia determino un nuevo alzamiento de los colonizadores Brasileros: fue el comienzo de la llamada segunda revolución del acre. Placio de Castro liderizó este nuevo y contundente movimiento, atacando esta ves la posible presencia del sindicato extranjero en la región. Tomo nuevamente Puerto Acre ocupando también otras posiciones bolivianas. La barraca bahia del empresario boliviano Nicolás Suárez fue también acopada, resolviendo este, asumir la defensa de sus propiedades organizando la famosa “columna porvenir” en la que tubo destacada actuación el después coronel y general del ejercito Federico Román.

La contienda dentro de los territorios bolivianos del Acre alcanzo contornos de gravedad. El presidente de la republica General José Manuel Pando, conocedor de aquellas regiones y de su valor, decidió ponerse el mismo al frente de sus tropas bolivianas y marchar hacia el Acre. El contingente de 700 soldados tomaron otra ves la penosa ruta de Larecaja y el rió Beni logrando llegar a Riberalta y tomar posiciones iniciales del combate en abril de 1903.

La marcha del presidente Pando al Acre produjo la inmediata reacción del gobierno del Brasil que denuncio el echo como una provocación. Inmediatamente dispuso el envió de contingentes militares del ejercito hacia la frontera del Matto Grosso y al Acre, situándose estas cerca de las milicias revolucionarias de Placio de Castro.

El gobierno boliviano intento dar marcha atrás de su relación con la bolivian sindicate, solicitando la anulación del contrato, la gestión no tubo éxito. El consorcio alego que ya havia iniciado inversiones. Poco después los administradores extranjeros iniciaban conversaciones con el gobierno del Brasil que termino comprando sus derechos. Una experiencia de interés bolivianos habían terminado en un contundente fracaso.

El presidente Pando en el Acre debían enfrentar a las milicias revolucionarias de Castro, pero además, a las tropas muchas mas numerosas y mejor disciplinadas del ejercito brasilero, al mando del general Silveira. Su posición era extremadamente desventajosa y el gobierno Brasileño lo savia mientras pando marchaba al Acre. El gobierno boliviano en La Paz decidía entre un aderrota militar o diplomática “mucho mas deshonrosa que una guerra desigual contra el Brasil”. Se decidió por evitar la guerra. E febrero de 1903 firmo un Modus Vivendi que establecía la desmovilización de las tropas bolivianas y la suscripción de un nuevo tratado. Pando como es Sabio. Recibió la noticia ya en el Acre y su primera acción es regresa a La Paz.

En noviembre de 1903 se firmo el tratado de Petrópolis. Bolivia cedía casi 200000 kilómetros cuadrados en el Acre al Brasil a cambio de compensaciones económicas y el tratado actual de fronteras. En enero de 1904 el legislativo ratifico este tratado en medio de un débil aunque reprimida censura popular y casi, se diría, con alivio.

Los Conflictos en el remoto acre habían llegado a su fin

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